Dentro de estos 25 años de trayectoria en la Cooperación Internacional al Desarrollo, El Salvador ocupa también un lugar muy especial en mi recorrido profesional y personal.

Mis primeros contactos con el país se remontan a Santa Ana, de la mano de la Universidad Católica de El Salvador (UNICAES). Aquellos primeros viajes supusieron un acercamiento directo a la realidad salvadoreña y fueron también el inicio de una relación que, con el paso de los años, se ha ido ampliando a otros territorios y organizaciones.

Desde Santa Ana, el trabajo fue avanzando hacia otras zonas del occidente del país, especialmente hacia el departamento de Ahuachapán, donde he podido conocer de cerca las dificultades y también las enormes capacidades de muchas comunidades rurales.

Y dentro de ese recorrido, Tacuba se ha convertido en uno de los lugares más vinculados a mi trayectoria en El Salvador.

Durante años he tenido la oportunidad de visitar sus comunidades, conocer a sus familias y acompañar diferentes iniciativas orientadas especialmente a la mejora de las condiciones de vida de la población más vulnerable. Un trabajo en el que ha sido fundamental la colaboración con la Asociación de Desarrollo Integral de Comunidades (ADIC), entidad con una larga trayectoria de presencia y acompañamiento en el territorio.

La colaboración con ADIC me ha permitido acercarme a proyectos relacionados con la seguridad alimentaria y nutricional, la salud, la infancia, la atención materno-infantil, la prevención de enfermedades, la mejora de las capacidades familiares y el fortalecimiento comunitario.

Pero más allá de los proyectos concretos, Tacuba representa para mí una manera de entender la cooperación basada en la presencia continuada, el conocimiento del territorio y el compromiso con las personas.

En este camino merece una mención especial la labor que desarrolla el P. Miguel en Tacuba, acompañando desde hace años a las comunidades y especialmente a las familias que viven en situaciones de mayor vulnerabilidad. Su trabajo constante, cercano y comprometido constituye un ejemplo de lo que significa permanecer junto a la población y buscar respuestas a necesidades que muchas veces van mucho más allá de un proyecto concreto.

A lo largo de mis viajes a El Salvador he podido comprobar cómo ese trabajo diario, realizado desde las organizaciones locales, las comunidades y las propias familias, es el que da verdadera continuidad a las intervenciones de cooperación.

Durante los últimos 11 años, buena parte de esta relación con El Salvador se ha desarrollado también desde mi actividad profesional como consultor en Cooperación Internacional al Desarrollo, realizando tareas de formulación, seguimiento, supervisión y evaluación de proyectos. En otras ocasiones, el vínculo ha continuado desde el voluntariado y la colaboración directa con diferentes iniciativas.

Volver a Santa Ana, Ahuachapán o Tacuba no significa únicamente visitar proyectos. Significa reencontrarse con personas conocidas desde hace años, comprobar los avances conseguidos, conocer nuevas dificultades y seguir aprendiendo de quienes trabajan diariamente para mejorar las condiciones de vida de sus comunidades.

Después de tantos años, El Salvador continúa siendo para mí uno de esos lugares donde la cooperación adquiere un rostro concreto.

El rostro de las familias de las comunidades rurales de Tacuba.
El de los equipos locales que trabajan cada día sobre el terreno.
El de organizaciones como ADIC, Manos Amigas o CORDES.
Y el de personas como el P. Miguel, cuya presencia y compromiso ayudan a que muchos procesos puedan mantenerse en el tiempo.

De aquellos primeros pasos en Santa Ana con la UNICAES hasta el trabajo desarrollado durante todos estos años en Ahuachapán y Tacuba, El Salvador ha formado parte de mi manera de entender y vivir la cooperación.

Una trayectoria hecha de proyectos y evaluaciones, pero sobre todo de personas, encuentros, aprendizajes y relaciones que permanecen con el paso de los años.

ATENCION DOCTORA EN TACUBA Mujeres en Taller Artesanal Manos Amigas VISITA LOMA DE SAN ANTONIO TACUBA