Queremos compartir desde la persona de Iñaki Díaz, estas líneas sobre Guatemala:
Hay lugares que, con el paso de los años, dejan de ser destinos de trabajo para convertirse en una parte importante de nuestra trayectoria personal y profesional. Guatemala es, para mí, uno de esos lugares.
Se cumplen ya 25 años desde mis primeros viajes al país, especialmente al occidente de Guatemala, donde he tenido la oportunidad de conocer y trabajar en lugares como Chimaltenango, Tecpán y Quetzaltenango, llegando incluso hasta Jacaltenango, compartiendo experiencias con comunidades, organizaciones locales y personas comprometidas con el desarrollo de sus pueblos.
Durante todos estos años he podido acercarme a realidades muy diferentes, conocer de primera mano las dificultades que afrontan muchas familias y, sobre todo, comprobar la enorme capacidad de las comunidades para organizarse, buscar oportunidades y construir alternativas para mejorar sus condiciones de vida.
Mi relación con Guatemala ha pasado por diferentes etapas. En algunos momentos, desde el voluntariado y la colaboración con proyectos de cooperación, acompañando iniciativas impulsadas por distintas ONG; y durante los últimos 11 años, desde mi trabajo profesional como consultor en Cooperación Internacional al Desarrollo, participando en procesos de formulación, seguimiento, supervisión, evaluación y fortalecimiento de proyectos y organizaciones.
A lo largo de estos años he trabajado junto a diferentes entidades guatemaltecas y españolas en iniciativas relacionadas con la educación, la formación, el desarrollo comunitario, el fortalecimiento de las capacidades locales, el empoderamiento de las mujeres, la infancia y juventud y la mejora de las oportunidades de las familias más vulnerables. Han sido también 25 años de encuentros y aprendizajes.
Cada viaje ha permitido volver a encontrarse con personas y organizaciones, conocer la evolución de proyectos iniciados años atrás, escuchar a las familias participantes y comprender mejor una realidad social y cultural compleja que solamente puede conocerse verdaderamente estando sobre el terreno.
Especialmente significativa ha sido para mí la relación mantenida con el occidente de Guatemala, una zona a la que he regresado en numerosas ocasiones y donde he podido comprobar cómo la cooperación adquiere todo su sentido cuando existe continuidad, conocimiento de la realidad local y una verdadera relación de confianza con las organizaciones y las comunidades. Aquellos primeros años donde Tecpán me acogía y conocía a pie cada comunidad.
Guatemala ha acompañado buena parte de mi trayectoria en la Cooperación Internacional al Desarrollo y me ha permitido reafirmar una idea que considero fundamental: los proyectos pueden finalizar, pero las relaciones, los aprendizajes y el compromiso con las personas permanecen.
Es necesario viajar con la misma voluntad de escuchar y aprender, aunque con una experiencia acumulada que permite mirar los proyectos desde otra perspectiva. Cambian los proyectos, las convocatorias y las metodologías. Cambian también las necesidades y los retos de las organizaciones. Pero permanece algo esencial: la importancia de trabajar junto a las personas y las organizaciones locales, reconociendo que son ellas quienes conocen su realidad y quienes deben protagonizar sus propios procesos de desarrollo.
Estos 25 años en Guatemala forman parte inseparable de mi trayectoria profesional y personal. 25 años viajando, trabajando, evaluando, acompañando y aprendiendo, pero sobre todo 25 años de personas, relaciones y experiencias compartidas.
